lunes, 28 de febrero de 2011

REFERENTES

“Guía para ver y analizar: El sol del membrillo. Víctor Erice. 1992”. José Saborit.

La película muestra el quehacer de un pintor relevante, desvelando para el espectador los entresijos técnicos de su pintura y su poética, es decir, su modo de concebir el arte de la pintura en un contexto determinado, así como las relaciones amistosas que mantiene con familiares y amigos.
Antonio López no consigue acabar el óleo, conformándose con las limitaciones de un dibujo, y ello no sólo por las diferencias técnicas o estilísticas, sino por una actitud que opone a la prisa productiva y a la consecución de resultados la trascendencia de “acompañar al árbol” la lentitud de la experiencia y la contemplación.
Reconociendo de antemano la dificultad de la empresa, el pintor se entrega a ella con perseverancia, pero evitando el empeño de concluir una pintura.
El tiempo climatológico y el tiempo de maduración de los frutos determina el ritmo y el final del trabajo del pintor.
El paso del tiempo es un asunto primordial del film, el paso del tiempo y la muerte, pues lo que intenta Antonio López es oponerse a ella, retener esa belleza y esplendor de lo vivo que con el tiempo se apaga.
Las obras inacabadas también tienen su gracia, pues se percibe en ellas la belleza del proceso en marcha, desnudo, como en carne viva.
La obra de Antonio López va moviéndose a la vez que sus modelos, ya sean personas, paisajes o bodegones, porque cualquier modelo por estático que parezca siempre presenta variaciones en el tiempo, movimiento. Éste es el principal motivo por el que muchas de sus obras son abandonadas en un estadio que el pintor no considera definitivo.
Lo que importa en este caso a Antonio López, más que acabar el cuadro es la emoción del intento, estar junto al membrillero, y hay algo en su actitud, en la importancia que otorga al proceso por encima del resultado, algo muy moderno, que inevitablemente recuerda a Frenhofer, el maestro de “Le Chef-d´ouvre inconnu” (La obra maestra desconocida”), una enigmática y breve novela de Balzac, publicada por primera vez en 1831, que tanto influyó en Cézanne, Rilke, Schönberg, Giacometti e incluso Picasso.
El texto fue llevado al cine por Jacques Rivette en 1991 con el título “La belle noiseuse” (La bella mentirosa), habla entre otras cosas del proceso pictórico como obra inacabada, de la importancia del proceso por encima del resultado.

En la novela de Balzac el maestro Frenhofer muestra la locura que le provoca terminar su gran obra maestra. Refleja la imposibilidad de alcanzar la perfección, la verdad. Dice:
“…Sepan que el exceso de conocimiento, al igual que la ignorancia, acaba en una negación. ¡Yo dudo de mi obra!”

En “La belle noiseuse” el maestro Frenhofer es algo distinto pero también le atormenta el hecho de terminar su obra maestra. Dice:
“Bueno pues aquí estamos. No es un momento muy agradable para mí. No soporto la idea de acabar algo ¿Esperaba ver otra cosa Marianne? Yo también, de alguna forma. Un cuadro acabado es como un recién nacido, hace falta tiempo para entender quién es…quién será. Pero ya no me queda…”

martes, 8 de febrero de 2011

PROYECTO




Dos sesiones. Óleo sobre madera. 30 x 30 cm.

REFERENTES.- Obras inacabadas.


Paul Cezanne. Retrato de su hijo, inacabado. 1878.


Gilbert Stuart. "George Washington Unfinished". 1796.

La imagen de George Washington del billete de dollar se tomó del retrato inacabado de Gilbert Stuart.

martes, 1 de febrero de 2011

REFERENTES.- Obras inacabadas.


Salvador Dalí. "Comienzo automático de un retrato de Gala (inacabado)". 1932


Gustav klimt. "Cabeza de mujer". 1918


Lucian Freud. "Último retrato". 1977. 61 x 61 cm.

Lucian Freud. "Francis Bacon". 1957.

Jaques-Louis David. "General Bonaparte". 1798. 81x65cm.

Francis Bacon. "Último retratro inacabado". 1992